miércoles, 4 de abril de 2012

EL SUFRIMIENTO ES UNA ELECCION

Todos aquellos que estamos en este proceso que llamamos “Vivir”, en algún punto de nuestras vidas nos hemos encontrado con experiencias que nos han marcado, experiencias difíciles, que en muchos casos estarían lejos de considerarse como algo satisfactorio o como algo que quisiéramos repetir nuevamente.

Sin embargo a pesar que con el tiempo, podamos llegar a reconocer que aquello que nos sucedió fue quizás una de las mejores cosas que nos pudo haber pasado, por lo mucho que aprendimos y porque tal vez sin ese aprendizaje no estaríamos donde nos encontramos actualmente, no podemos desconocer el hecho de que el dolor que pudimos haber experimentado, hace que sean situaciones o experiencias que no le queremos desear a nadie.

Hasta ahora me atrevería a asegurar, que todos estamos de acuerdo en que “Vivir” en ocasiones puede resultar un poco doloroso, en eso no hay discusión alguna, sin embargo  la reflexión que plantearía es, ¿hasta que punto, la mayoría de nosotros permitimos que ese dolor se transforme en sufrimiento y sea ese sufrimiento quien tome control de nuestras vidas?

Muchos se preguntaran: ¿Es que acaso el dolor y el sufrimiento no son lo mismo?, ¿Es que acaso el dolor no genera como consecuencia sufrimiento?, desde mi punto de vista, la respuesta a ambas preguntas es NO. El sufrimiento y el dolor son dos conceptos totalmente diferentes.

Es muy común  que nos encontremos con experiencias que generen algún tipo de dolor físico o emocional, situaciones como un accidente, la perdida de un ser querido, una ruptura amorosa, episodios que sin ninguna duda, pueden llegar a generar malestar e inconformidad y que desde mi punto de vista es completamente normal que así sea , porque somos seres humanos y el sentir, el emocionarnos, el llorar, el reír, el experimentar tristeza o alegría, son estados que hacen parte de nuestra esencia y no podemos negarlos o reprimirlos, de hecho puede resultar nocivo el siquiera intentarlo.

Sin embargo, en el momento en el que elegimos este dolor, esta tristeza, esta sensación de malestar, como la razón perfecta para estar mal, para no rendir en mi trabajo, para no alimentarme bien, para aislarme o sencillamente para no sentirme merecedor de cosas mejores, es en este momento donde TRANSFORMAMOS  ESE DOLOR EN SUFRIMIENTO, es cuando entramos a ese estado donde no solo nos negamos a aceptar una situación sino que al mismo tiempo, nos quejamos de esto que estamos viviendo y damos por sentado que no hay nada que podamos hacer para sentirnos mejor.

¿Cuantos de nosotros no disfrutamos hacer ejercicio o de practicar algún deporte y después de un partido de tenis o futbol, terminar cansados, adoloridos e incluso lesionados, pero plenamente satisfechos y esperando con ansias recuperarse pronto para el próximo partido?

Muchas personas se preguntan, por tan solo poner un ejemplo: ¿que hay de atractivo en un deporte como el futbol?, donde hay contacto, empujones, roces y donde la posibilidad de salir con raspones o lesiones es alta, pues bien, quien practica este deporte, COMPRENDE que esas son partes inherentes del juego, conoce los riesgos y decide no solo jugar sino DISFRUTAR del mismo a pesar de ellos.

De igual manera es en la vida, no se trata de dejar de vivir para evitar el dolor, tampoco se trata de inhibirlo a como de lugar, se trata mejor, de que vayamos a hacer con el cuando se presente, ¿vamos a trabajarlo para dejarlo salir y seguir adelante o vamos a permitir que nos descompense los diferentes aspectos de nuestra vida?

Es por esto que podríamos afirmar que el dolor en la vida, en muchas ocasiones es inevitable, pero el sufrimiento siempre será una elección personal.

1 comentario:

  1. Que buen Post, definitivamente el sufrimiento es opcional, lo mejor es eligir aprender.

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