miércoles, 30 de mayo de 2012

COMETIENDO ERRORES

Este es un tema que me parece particularmente sensible y que tiene un impacto importante en la forma como asumimos la vida y más aun como nos desenvolvemos en ella.
 
Es tan así, que si en este preciso instante alguien nos dice que cometimos un error o que estamos equivocados, lo más seguro es que esto nos genere un colapso nervioso o una sensación de malestar que sin duda no disfrutamos experimentar. La pregunta es ¿Por qué el equivocarse o cometer un error es algo tan malo?, ¿Por qué podemos llegar a sentirnos tan poca cosa cuando no hacemos algo “bien” hecho?

Mi opinión es que la sociedad, la familia y en general la educación con su pedagogía tradicional nos han vendido una idea ilusoria y bastante dañina de perfección, donde el equivocarse es considerado casi un pecado capital y donde el "error" se castiga y se juzga de forma indiscriminada, e incluso inconsciente. Es algo que se encuentra tan arraigado en nosotros que en muchas ocasiones estamos pendientes que alguien se equivoque para de forma inmediata dejarle saber que no lo ha hecho bien.

Hago entonces un primer gran cuestionamiento ¿Ustedes conocen al menos una persona que se equivoque a propósito?, ¿alguien que a través de sus actitudes o acciones “equivocadas” busque generar resultados insatisfactorios de forma premeditada?, de hecho, en lo personal no he conocido a la primera persona que se "equivoque"por gusto o que disfrute cometer errores.

Si miramos cosas simples de nuestra vida cotidiana, nos damos cuenta que procesos tan básicos como el aprender a caminar o el aprender a montar en bicicleta, no es algo que se logre en primera instancia o de un día para otro. De hecho en términos generales, un niño comienza a caminar de manera erguida entre los 14 y los 16 meses y con plena certeza que lo logra después de haberse caído y golpeado en repetidas ocasiones. Pero ¿Nosotros sufrimos porque el niño se cae?, para nada, no lo juzgamos, no le recriminamos, al contrario lo ayudamos a levantar de ser necesario y lo alentamos a que lo siga intentando hasta que lo logre.

Esto lo hacemos porque COMPRENDEMOS que el “caerse” es parte fundamental del proceso de aprender y como tal es algo natural que suceda.

Un segundo elemento, es comprender que TODOS NO APRENDEMOS AL MISMO RITMO, NI DE LA MISMA MANERA. Esto fue muy evidente para mí en la universidad, cuando tenía la oportunidad de recibir clase con determinados profesores que desde mi punto de vista carecían de pedagogía para enseñar, porque yo no les entendía, pero para mi sorpresa me encontraba con un gran número de compañeros que no solo compartían sus métodos sino que de hecho aprendían de ellos. Así como el hecho de que yo nunca pudiese estudiar trasnochando porque me quedaba dormido y tenía amigos cuyas horas más productivas eran entre las 3 y 5 de la mañana y les iba muy bien en el cumplimiento de sus compromisos.

Como podemos ver, no existe una única manera de hacer las cosas y lo que para algunos pueda parecer fácil a otros nos puede llevar más tiempo aprenderlo.

El punto es que aprendamos a ser condescendientes y a no ser tan duros con nosotros mismos ni con los demás,  entendiendo que el equivocarse o el cometer errores es una herramienta de aprendizaje además de valiosa, necesaria y que en la medida que comprendamos que es posible que algunos necesitamos cometer más “errores” que otros  para llegar a un resultado optimo, lograremos mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, y al mismo tiempo desarrollar la actitud y disposición idónea no solo para NO juzgar a quien cometa un error, sino para apoyar a quien lo haga en la medida de nuestras posibilidades.

Para Reflexionar:

“Un maestro, no es aquel que no comete errores, es aquel que los ha cometido todos y ha aprendido de ellos”  - Anonimo-

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