miércoles, 8 de agosto de 2012

¿ESTA BIEN SENTIRME CULPABLE?

De los diferentes sentimientos que nosotros como seres humanos podemos experimentar, quizás uno de los más complejos y difíciles de manejar es la culpa. En una sociedad donde se juzga y se señala de manera indiscriminada el “Error” y donde exigimos sin ningún reparo la “perfección” total no solo de parte de los demás sino de nosotros mismos, la culpa se convierte en el ingrediente perfecto, para que la mayoría nos enganchemos en procesos de desgaste físico y emocional que generalmente no nos llevan a nada bueno.

Resulta interesante incluso como algunos consideramos que la culpa es necesaria y reprochamos a alguien cuando después de haber cometido un “error”, no muestra índices de la misma, ¿cuantos incluso no nos exigimos a nosotros mismos el tener que sentirnos mal porque dejamos de hacer o simplemente no hicimos algo “Bien” hecho? Pareciera que el sentir culpa nos hiciera mejores personas o diera solución a nuestros “Errores”.

En este espacio hemos destacado la importancia de entrar en contacto con nuestras emociones y sentimientos, no solamente para conocerlos sino también para aprender a manejarlos, dejando claro que no se trata reprimir lo que sentimos, sino de aceptarlo y manifestarlo de una manera sana y ecológica. De manera que quisiera compartir un par de apreciaciones que quizás nos ayuden a entender y vivir la culpa de una manera diferente, con el fin de aceptarla como lo que es y al mismo tiempo transformarla:

A mi parecer el primer gran trabajo que debemos llevar acabo es el de comprender que los “Culpables” NO existen, simplemente existimos personas con virtudes y cosas por mejorar, que hacemos lo mejor que podemos desde nuestras capacidades y recursos. En la medida que interiorizamos  la idea de que ninguno de nosotros comete “errores” a propósito, poco a poco podemos  llegar a cambiar la forma como interpretamos y vivimos una determinada situación:

Si mi padre no fue cariñoso es quizás porque aun esta aprendiendo a serlo, si mi jefe me grito, quizás esta teniendo un mal día en su casa y aun no sabe como manejarlo.


No es lo mismo decir que alguien NO QUISO hacer algo, en lugar de decir que ese alguien NO SUPO como hacerlo, esto cambia por completo nuestro sentir, ¿No es asi? 

Aclaro!!, NO se trata de aguantar y ser sumisos frente a ciertas situaciones, todos merecemos recibir y estar lo mejor posible, se trata simplemente de comprender que todos somos niños aprendiendo a vivir y el equivocarse hace parte de ese aprendizaje.

En segunda instancia, una vez comprendemos que ni los demás, ni nosotros mismos somos culpables de nada y al mismo tiempo nos hacemos conscientes que seguiremos cometiendo “errores”, porque eso hace parte de vivir, el siguiente paso es aprender a reconocer en que momento cometemos un “error” o mejor, en que momento hemos podido hacer algo de manera diferente, para generar un resultado mas satisfactorio que el que obtuvimos frente a una persona o situación especifica.  Una vez identificado,  es simplemente hacer algo al respecto. 

En algún video le escuche decir a Randy Pausch  lo siguiente y lo comparto plenamente: si nos hemos equivocado, una buena disculpa consta de tres partes:

1. Decir, Lo Siento!!
2. Aceptar que fue responsabilidad mía
3. Preguntar ¿Que puedo hacer para arreglarlo?

Es una secuencia simple que aplica para cualquier situación y persona, incluso cuando nos sintamos culpables respecto a nosotros mismos.

La invitación hoy es a reflexionar respecto a que todos tenemos derecho a cometer errores y asumiendo el resultado de los mismos, tenemos todo el poder para enmendarlos. Cuando tenemos la certeza que hemos hecho lo mejor que podemos, la culpa simplemente deja de tener sentido.

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